ANDORRA 2025
47 alumnos de Bachillerato, 4 docentes y un destino: ANDORRA.
Punto de partida: IES Augustóbriga, la madrugada del 13 de diciembre.
Punto de destino: Hotel Marco-Polo, la tarde del 14 de diciembre.
Diario andorrano:
Domingo, 14: con una puntualidad impecable y un buen comportamiento en el trayecto llegamos a la Massana (Andorra) el domingo por la tarde y alquilamos el material. Cena en el hotel y a descansar.

Lunes, 15: bien temprano arriba para empezar a esquiar. En las pistas de Ordino-Arcalís fuimos divididos en grupos con entusiastas monitores. Clases superadas con éxito. Monitores y alumnos contentos. A las 15h vuelta, y a remojo. Nos toca Caldea.

Martes, 16: 6.45 am arriba; 7.15 am desayuno buffet (buenísimo y variadísimo). A las 8 al bus. De 9.30 a 11 clases de esquí y snowboard. De 11 a 12 esquí libre (vamos mejorando de un día a otro). A las 12, comida en pistas. Esquí libre o rato en cafetería hasta las 14h. De 14 a 15h clases de nuevo. Finalmente, otra hora de esquí libre. También bastante rato de visita en enfermería.
Tarde noche de descanso: hotel y vueltecilla por el pueblo. Cena todos los días a las 20.30h. Cena buffet y, al igual que el desayuno, muy variada y buena.

Miércoles, 17: mismo horario que días anteriores por la mañana. Igualmente visita a la enfermería. Y por la tarde, nos fuimos a Andorra la Vella de compras un ratito. Todo en orden, buen comportamiento en las calles, en las tiendas, educación, puntualidad, saber estar etc.


Jueves, 18: cada día más nivel en las pistas de esquí. Ya estamos en pistas mega verdes, en azules, e incluso algunos en pistas rojas. Y cada vez menos usando la cuña. Manejamos la técnica del paralelo y los giros.

Viernes, 19: último día y última visita a enfermería. Clase con lo monitores y también dio tiempo a un rato de esquí libre. Recogida organizada de material en bus por parte de todo el alumnado y profesorado. Comida en pistas y vuelta. El equipo se dividió para seguir con la buena organización y tiempo: mientras unos devolvían el material, otros se quedaban en el hotel recogiendo maletas y subiendo al bus. Todo listo, todo devuelto, todo bien, todos sanos o medio sanos y todos felices de vuelta a Navalmoral.
En resumen, esta actividad no era solo una cuestión de (saber) esquiar, sino una convivencia, un saber trabajar en equipo, superación, tolerar la frustración.
Es una excursión que sabemos que exige disciplina, horarios muy marcados, esfuerzo, cansancio… pero MERECE LA PENA (¡a pesar de las carreras, las idas y venidas, las llamadas a las puertas y las voces de la tercera planta!).
Después de 18 expediciones como esta, aún escuchamos con la misma alegría a Julio Zanfaño, organizador de la actividad, confesar que merece la pena deportivamente hablando, social y emotivamente. Y así lo corroboramos el resto de acompañantes.
